10 abril 2008

In the mood of love (deseando amar)

A veces te das cuenta demasiado tarde de lo que puedes amar a alguien.

Obra imprescindible del poético director Wong Kar Wai, en la que de nuevo interviene su actor fetiche, genial en su interpretación aunque no menos lo hace su co-protagonista, que a mi entender, tienen una química cinematográfica equiparable a otras grandes parejas del celuloide (me ahorro comparaciones y sirvan ustedes a imaginar). El escenario nos traslada a la Hong Kong de la década de los 60 en la que el señor Chow, busca una habitación en la que vivir con su mujer. En el mismo instante aparece la co-protagonista que acaba de alquilar la ultima habitación de ese mismo piso y en la que vivirá con su esposo. El consigue alquilar la habitación de al lado y empiezan de inmediato ambos a mudarse. Al mismo tiempo que va transcurriendo el tiempo, ellos se van conociendo como vecinos poco a poco y va creciendo en ellos el interés el uno por el otro. El señor Chow trabaja en una oficina y su mujer supuestamente trabaja de noche por lo que apenas se ven y a su vecina le ocurre exactamente lo contrario, su marido siempre de viaje de negocios la deja sola largas temporadas. Esto unido a una evidente atracción física les va uniendo cada día mas. Solo falta ese primer paso, esa chispa que encienda lo que la pantalla hace rato dejaba evidenciar.

Siguen una relación de amistad pero se siembra entre ellos una duda sobre la autenticidad de sus matrimonios y el verdadero sentimiento que ha crecido entre ambos. El cenit que demuestra esos sentimientos se expresa cuando juntos simulan un interrogatorio que ella debería plantear a su marido y se da cuenta al no poder aguantar los llantos de que quizá le doliera mas una infidelidad de él que de su propio marido.

Él viaja a Birmania y se separa de ella a la que nunca olvida pero separados al fin y al cabo es olvido. Ella por su parte sigue con su vida separada y con un hijo precioso.

Un día tras el paso de los años vuelven por separado(por desgracia a mi entender) a reencontrarse con aquellas habitaciones en aquel edificio y se dan cuenta de que se siguen echando de menos pero por la timidez de una o la falta de iniciativa del otro nunca llego a ser un amor culminado en una historia con final feliz como en los libros de Corin Tellado.

Esto me da pie a mi siguiente reflexión: ¿es la VIDA tan injusta que a veces no nos deja darnos cuenta de lo que realmente amamos con absoluta PUREZA? ¿por que es tan cruel el paso del tiempo que es en la mayoría de ocasiones la que nos hace darnos cuenta de que aquello que vivimos era amor puro y verdadero? Lo malo de vivir del recuerdo es precisamente la BELLEZA que entraña pero lo malo es la sensación de impotencia por no poder tocar ya lo vivido. Por eso espero que todos vosotros lo intentéis. AMAD. Amad de la misma manera de la que yo deseo amar. Gracias por recordarmelo Wong Kar Wai. P.D.: eres un hijo de tu madre.

Seguid en antena bellacos y disfrutad del cine.

Franco Ramos

delicous menéame

1 comentario:

Lucía dijo...

Bufff... Grandisíma película y muy acertada la critíca; Sobretodo el último parrafo... =P